Cuando todo era divertido

Quizás fue dejar de cuidarse.

Quizás fue descuidarse, asumiendo que ya no era necesario
conquistar a nadie.

Quizás fue dejar de tener proyectos en común.

O dejar de mirarse cuando se despedían.

O la ausencia de sorpresas: una cena en un restaurante
nuevo, una noche en un hotel, unas flores, una carta, un te quiero escrito en
cualquier pared de la casa…

Quizás fue que comenzaron a sentirse solos estando
juntos, a echarse de menos compartiendo la misma habitación.

Todo eso fue.

O simplemente fue que dejó de ser divertido.



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